Inmediatamente después de la muerte de Rinpoché, sus alumnos decidieron honrarlo realizando su aspiración. Se buscaron, reunieron y estudiaron diversas fotografias y pinturas que representaban estructuras de otras Tierras Puras construidas anteriormente. Se decidió que la nuestra, en Brasil, se inspiraría en otra Tierra Pura muy bella, situada en Kongpo, en el Tíbet.
La arquitecta de la Tierra Pura es una brasileña, Beatriz Meyer, y la construcción estuvo a cargo de la constructora Hermanos Kunzt (Construarte), de la ciudad de Igrejinha. Un cerrajero local se encargó de hacer el tejado curvo, improvisando valientemente técnicas para doblar y unir las piezas de metal.
Un carpintero creó e instaló el trabajo de madera, y un maestro de escultura creó las increíbles Makaras en las esquinas del tejado, ambos artistas de origen butanés. El cono que se encuentra en la punta del palacio fue hecho en Nepal. La pintura detallada del trabajo de madera fue hecha por artistas asiáticos y brasileños.
En las fotos, diferentes fases de la construcción.
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